Alegría infantil

Ver algo, de repente. Estos momentos de ver de forma viva y directo son los que forografío.
Esto me hace profundamente feliz.

Alegría infantil

Es un sentimiento profundamente humano, desde el principio mismo de la existencia. Todos anhelamos la alegría y el placer. Los niños nos muestran este estado abierto de ser sencillamente con su hacer y no hacer.

Y cómo lo expresan. Sólo así, sin ninguna razón. Sin trabas, sin prejuicios siguen su curiosidad y su naturalidad de expresión. Una cosa al tiempo con plena atención y corazón. ¡Nos hace felices!

Reconocemos esto porque poseemos esta curiosidad, placer y alegría de forma inherente. ¡Hemos nacido con ello!

Una cosa al tiempo

Al crecer hacia la vida adulta nos volvemos serios. Adquirimos responsabilidades, hay que pensar sobre las cosas y elegir, nos cansamos y agotamos, nos recargamos, encontramos formas de hacer y recaer.

Anhelamos el contentamiento en la complejidad de la vida cotidiana y de la cantidad siempre veloz de impulsos e información. Y antes de que nos demos cuenta hemos olvidado que esta alegría infantil y apertura de mente sigue estando completamente viva en nosotros, esperando que las toquemos.

Una cosa a la vez con plena atención directamente desde el corazón + una expresión creativa = la experiencia universal de la alegría.

Kongtrul Jigme Namgyal

Encontramos una alegría universal a través de una práctica creativa 

Un maestro de meditación budista que viaje ampliamente por el mundo. Y es un pintor expresionista abstracto. Kongtrul siente un interés profundo por la actividades que expresan el estado natural de la mente al que tienda toda la meditación, y combina este interés y su interés artístico en el arte y la sabiduría.

¡Inspirador! Pincha aquí para escuchar su charla en inglés sobre arte y sabiduría >>

Fresco

La fotografía contemplativa no es lo que pensamos. Lo fresco o nuevo es lo contrario de tener una idea o un concepto y partir de ahí. Fresco o nuevo es lo contrario de pensar en lo que queremos. Comenzamos al principio, siempre de nuevo: fresco.

Primero, no tenemos ni idea. Nos volvemos conscientes de que sentimos las percepciones y de cómo experimentamos una percepción visual directa, tal como es. Así podemos entender lo que nos golpea, desde un estado mental abierto, sin ningún filtro.

Experimentar una percepción directa no tiene objetico, excepto experimentar la percepción. Fresca.

Un foto golpea

Hacer una foto de algo que nos golpea es una conexión profunda con la belleza cotidiana, con lo extraordinario de lo ordinario. Cuando algo nos llama la atención o nos golpea, puede ser una sorpresa grande o una sorpresa pequeña. El momento en el que apretamos el botón del disparador posee facilidad, relajación, precisión y alegría. O lo apretamos mientras experimentamos tensión, ambición fotográfica o simplemente esperamos que salga algo bueno de esto.

Fotografía convencional

En la fotografía convencional hay una tendencia fuerte a escenificar la foto. Se usan filtros en la aplicación para oscurecerla, darle más contraste, saturar los colores. Se usa todo eso para cambiar la realidad existente en una imagen que muestre algo que no existe de verdad. Muestra a alguien que hace la foto. O desde un ángulo extremado: tirarse al suelo o mantener la cámara muy arriba, lejos de los ojos.

Todo para escenificar. Esto procede de una creencia que apenas se nota y que indica que las cosas tal como son no resultan suficientemente interesantes. Y así el poder del pensamiento se hace cargo por la fuerza. Y esto es lo que reflejan estas fotos: un pensamiento muy forzado, las cosas que no son suficientemene buenas tal como son. Tiene que ser distinto y se califica esto como «hermoso».

Meditación en acción

En el planteamiento de la fotografía contemplativa, la práctica de ver de forma fresca, de pura percepción y pura expresión, dejamos descansar todos esos filtros internos y externos.

La fotografía contemplativa también se llama meditación en acción. La característica de cualquier forma de meditación es colocar la atención en algo, por ejemplo, la respiración. Nos entrenamos en la atención. Relajamos la corriente incesante de pensamientos colocando la atención en otra cosa, de manera que podamos estar con nosotros mismos.

En la fotografía contemplativa colocamos la atención en mirar: relajamlos los pensamientos sobre lo que vemos, relajamos las asociaciones, relajamos la ambición, relajamos la esperanza, relajamos el miedo.

Relajamos todo lo que queremos y perseguimos. Lo que surge naturalmente en el espacio es ver sin contexto.

Nos entrenamos

A lo largo del día siempre entrenamos la atención: la colocamos en trabajar esforzadaente, en preocuparnos, en enfadarnos, en tensionarnos, en tener en cuenta una fecha límite, etc.

Aquí nos entrenamos en mantener todo sencillo, nos entrenamos en poder estar con lo que es. Nos entrenamos en estar sin filtros. Entrenamos la conciencia. Así podemos notar sencillamente lo que nos rodea y lo que nos resuena y nos hace disfrutar. Nos entrenamos experimentando la belleza de las cosas como son. Nos entrenamos en mirar, ver y experimentar la brillantez del mundo que nos rodea.

Habitante de la cabeza

Cuando algo nos golpea, resistimos la tentación de la pauta de pensamiento habitual. Los pensamientos que surgen inmediatamente: «me gusta», «no me gusta», o «¿va a salir una buena foto?», «¿les va a gustar a los demás?», o «sé lo que es esto» o «lo he visto antes», «¿merece la pena?», etc.

Ahora llegamos a la GRAN diferencia entre pensar y percibir. Percibir una percepción clara es directo y una experiencia. Seguir los pensamientos es salir de la experiencia de la percepción directa. La experiencia se deteiene inmediatamente al imaginarse lo que es y después saber lo que es. Nos movemos de una experiencia directa a la cadena de pensamientos en la cabeza. Habitamos en la cabeza.

Siempre hay que elegir

¿Sigues pensando? O entras en la experiencia de la belleza inesperada de la vida cotidiana, confiando en la experiencia de una percepción sensorial vívida.

¡Recuerda sencillamente que se puede entrar a experimentar las percepciones!

Nuestro corazón.

La alegría infantil esá ahí, en el corazón. Podemos seguir la resonancia de lo que nos golpea el corazón a través de la curiosidad.

Experimentando sencillamente una cosa a la vez, viendo una cosa a la vez. Nos entrenamos en sentir el golpe y confiar en lo que nos golpea. Expresamos esta experiencia vívida con la cámara.

¿En qué te entrenas…?

Deze post komt uit de Miksang nieuwsbrief van 18 maart>>