La fotografía contemplativa no es lo que crees

Ver está profundamente relacionado con sentir lo que uno siente con cierta resonancia: sentir es ver algo. Uno se siente afectado y confía en esta resonancia no conceptual inmediata del corazón.

Es muy distintos pensar sobre lo que uno ve. La velocidad de los pensamientos es incesante y nos saca del momento instantáneamente, fuera del sentimiento y nos coloca en la cabeza.

Al practicar la fotografía contemplativa nos mostramos sencillamente dispuestros a lo que ya está resente a nuestro alrededor. Todo el tiempo. Aprendemos a notar y ver más directamente. No creamos temas ni buscamos ideas para fotografiar al aplicar el planteamiento contemplativo de la fotografía.

La intención es conectar con lo que vemos, directamente. Llamamos «destellos de percepción» a estos momentos de ver directamente. Los destellos de percepción surgen de ninguna parte y los sentimos durante un breve instante o un largo instante.

Confiamos en cualquier cosa que percibamos a primera vista. La fotografía contemplativa es la experiencia de ver directamente. Nos mantenemos con esta experiencia vívida y expresamos la experiencia con la cámara, con gentileza y precisión. Así practicamos la confianza en lo que nos resuena. Practicamos estar en el momento presente y, al mismo tiempo, fortalecemos la potencia del corazón.

¿Qué pasa cuando confiamos en lo que vemos desde el corazón?
Cuando podemos relajar las ideas y los pensamientos sobre el mundo, se abre el mundo que nos rodea.
Y percibimos la magia y la belleza del mundo cotidiano.
Tal como es.

La magia de…
… el vapor del hervidor, una hoja en el suelo, semillas por doquier, rayas de luz, pinzas de la ropa alineadas, la suavidad y ternura de la garra felina, los reflejos en el agua, el rojo intenso del faro trasero de un coche, una mano que aprieta el botón para cambiar el semáforo, el cabello que vuela con el aire, gotas de lluvia … ¡Percepciones sin fin!

Aquí dejo mi consejo desde el corazón de miksang:
Ten curiosidad y camina suavemente.

Saludos cordiales desde el reino de las experiencias visuales sin fin,

Hèlen Vink

Hay más en el boletín de Miksang (31 octubre de 2014) en inglés>>