Aburrimiento guay

Un principio clave de las enseñanzas de arte dhármico es el «aburimiento guay».

Espacio ~ 

Este principio y experiencia del «aburrimiento guay» indica la capacidad del espacio interior que poseemos para que no ocurra nada, para permitirnos que no ocurra nada.

No llenamos este espacio con opiniones, asociaciones, comparaciones, proyecciones de lo que me gusta y me disgusta y otros razonamientos activos.

Valoramos simplemente nuestros sentidos y las experiencias sensoriales, experimentamos la conexión con el «otro» y los demás.

Valoramos la plenitud y el vacío del momento presente.

A menudo vemos lo mismo ~ 

O mejor, a menudo quizá veamos algo que parece más o menos lo mismo que hemos visto antes.

Nos mantenemos firmes, en vez de rechazar la experiencia y etiquetarla con «esto ya lo he visto antes» e ir a mirar otras cosas que no hemos visto antes.

Dejamos que penetre la experiencia de esta nueva resonancia, el impulso de ver algo así de pronto.

Como si lo viéramos por primera vez: porque esto es lo que está ocurriendo.

Lo vemos ahí mismo y entonces, por primera vez con el yo de ese momento.

Gratitud ~ 

La actividad conceptual en el cerebro está ausente y con la quietud presente,

hay espacio para agradecerlo tal como es.

Estar con ello tal como es.

Agradecerlo tal como es.

Una y otra vez como una brisa frecsa y amable.

Nada especial y, por esa razón, muy especial.

©Hèlen A Vink, 9 julio 2016, Zandvoort