La ligereza festiva de lo cotidiano

Todos pasamos por momentos entre momentos.

Mirar sencillamente por la ventana durante un instante por la mañana temprano, o sentada a la mesa, o rodeada de conversaciones, caminando desde la puerta de casa hasta el coche, de la bici aparcada hasta la puerta de casa, camino de la parada de autobús, del contenedor de basura y regresar o respirando el aire fresco… y muchos de esos “momentos entre momentos”.

Lo cotidiano es perfecto

Lo cotidiano es incondicional y siempre, total y completamente perfecto y contiene todo lo que necesitamos. Lo cotidiano proporciona incondicionalmente lo que deseamos; lo cotidiano tiene toda la belleza y todas las posibilidades en cualquier momento para poder conectar de verdad y experimentar alegría a pleno pulmón. Los momentos entre momentos también son los momento en los que podemos recordar la reconexión.

En la fotografía contemplativa miksang nos especilizamos en conectar y ser muy prácticos al dar expresión creativa a los momentos vívidos de conexión y percepción pura Pero, por supuesto, no disparamos sin cesar…

Fotografía

La fotografía no es muy complicada y, en principio, todo el mundo puede aprenderla. Sólo se necesita una cámara y es útil saber cómo enfocar más cerca y más lejos y cómo ajustar la profundidad de campo. El proceso de la fotografía termina en cuanto se aprieta el botón. Ya está listo y hecho en este momento concreto. La técnica fotográfica no es la ciencia espacial y es bastante fácil de dominar.

Contemplativa

Los aspectos contemplativos apuntan a nuestra capacidad de reflexionar y contemplar. Aquí exploramos cómo reflexionar y contemplar la naturaleza de la percepción pura. ¿En qué se diferencia la percepción pura y pensar sobre una percepción pura? Reflecionar y contemplar también significa invertir tiempo en reflexionar y contemplar. Nos damos cierto tiempo para prestar atención a las vivencias de las percepciones y prestamos atención a cómo pensar y qué pensamos y cómo se siente. Especialmente invirtiendo tiempo de diferenciar la vivencia de una peercepción directa pura y pensar en una percepción pura.

Miksang

La palabra “mikasang” es un término tibetano que sse traduce como “el buen ojo”. En este caso “bueno” significa todo lo que es inherente e incondicionalmente bueno.  En esta web se describe en inglés la perspectiva de que todo se basa en la bondad fundamental. La belleza inherente ya está siempre presente: la bondad primordial que carece de principio y fin. La bondad siempre es “ahora” y señala la sensación de ausencia de tiempo, que se produce exactamente ahora mismo. “Ojo” significa en este caso “visión clara despierta”, como una vivencia encarnada.

Cuando vemos nuevamente y conectamos con la belleza ya presente en el entorno cotidiano directo, y podemos estar plenamente en la conexión, en el aquí y ahora, y somos capaces de incorporar la vivencia y lo que vemos sin prejuicios, experimentamos un momento de buen ojo. Esto también se llama ahora.

La vivencia

Las experiencia de buen ojo siempre son jubilosas, satisfactorias y animadas y poseen una característica ligera. Es la vivencia de los ojos, el corazón y la mente en el mismo eje: alineados.

En la fotografía contemplativa miksang expresamos la vivencia de un momento de “buen ojo”, la alineación, con la cámara y el método miksang. Al expresarlo realmente de forma artística y creativa (re)activamos la visión clara inherente y somos capaces de experimentar con más plenitud y más conexión de corazón a diario.  Expresamos esta alineación de forma muy práctica y julosa con la cámara, y la encarnación de experimentar la visión clara y la expresión jubilosa también tiene impacto en nuestra forma de ser y hacer diaria, y añade una característica animada ¡sin la cámara!

La transmisión del ahora se produce cuando confiamos en nuestro propio despertar, nuestra propia perfección, nuestra propia singularidad de ausencia de duda. Para vivenciar nuestra bondad incondicional debemos tener relajación total, una combinación de confianza y vulnerabilidad. No tenemos que ser nada distinto a quienes somos. Podemos sólo ser. Llamamos frescura en la tradición Shambhala a este sentimiento perpetuo de inocencia”.

Sákyong Mipham en ‘El principio de Shambhala’

 ¿Cómo? Practicando la gratitud

Agradecer quienes somos, lo que somos, lo que hay ahora, es algo que podemos practicar. Agradecer es lo que podemos hacer ahora mismo y en cualquier momento dado.

Hacer:
Mirar alrededor al sitio donde estamos ahora mismo y dejar que la mirada se pose en algo.

Y ahora, sentir agradecimiento. Sintonizar sencillamente con la gratitud.

Notiar cómo se empieza a ver más y cómo se perciben las características variadas de ese algo. 

La gratitud disuelve las expectativas y puede resolveer cualquier resistencia. Cuanto más agradecemos algo, más fácil se vuelve agradecer sólo así, en cualquier momento y lugar. La gratitud es un gran sentimiento y aporta contentamiento.

¿Cómo? Un cambio pequeño

Cambiamos y ajustamos la atención y la conciencia de nuestro interior al exterior, de no prestar atención a prestar atencón, de juzgar y opinar a agradecer y contentarse.

De hecho es así de senillo: un cambio pequeño.

La senda de la ligeraza festiva

En cuanto abrimos los ojos podemos elegir disfrutar y explorar lo que nos rodea con curiosidad. Sin juzgar, sin asociarlo como reacción y sin querer cambiarlo. Ésta es la senda de la ligereza festiva de lo cotidiano: prestar más atención consciente a la resonancia con algo repentino y volver la atención al exterior. Esta ruta es permitirnos incoporar lo que resuena tal como es y agradecerlo tal como es.

Hacer:
Prestar atención a la forma de comenzar, a lo primero que se hace nada más levantarse por la mañana.
¿Se empieza a pensar inmediatamente y a planificar el día? ¿O se va como un zombie a la cocina a buscar un café o un té? 

O… ¿miramos alrededor y nos sorprendemos por lo que vemos y lo que notamos?

                                                                                                                                                           Sentir y fotografiar con un método

Los momentos de ver nuevamente ocurren siempre entre pensamientos. No podemos pensar y ver nuevamente al mismo tiempo. O pensamos o estamos pero siempre experimentamos. Corresponde a cada cual lo que mejor se siente.

En el espacio abierto entre los pensamientos sentimos una resonancia. Sentimos lo que vemos, sentimos una intuición, sentimos un ‘primer pensamiento’, sentimos un impulso, sentimos un fogonazo de percepción.

Sentir es una forma más direta que pensar. Sentimos lo que vemos de nuevo: no sse puede pensar en una manera de ver las cosas de nuevo.

FSentir no es lo mismo de descifrar las emociones, descifrarlas es aplicar el pensamiento activo. 

Aquí sentir significa: reconocer la sensación de resonancia, de un impulso, de un fohgonazo de percepción. Algo resuena, de repente. Lo sentimos y podemos confiar inmediatemente en ello. Sin tener que razonar la resonancia.

Expresar la resonancia se hace de forma muy práctica con el método miksang: combinamos la resonancia intuitiva con discernir, que es una forma de pensamiento aplicado. Paso a paso dejamos que la resonancia se despliegue con la cámara, precisamente como la hemos visto. Sin añadir nada extra y sin dejar nada fuera.

Atención festiva

¡Les deseo una atención festiva!
Que experimenten muchos momentos y momentos entre momentos de ver vívida y directamente, sin opiniones y sin impulsos de cambiarlo tal como es.

Sin prejuicios y jubiloso, porque se siente bien.


©Hèlen A Vink, Zandvoort, 24 diciembre 2016