Dejar que el tema decida la composición

¡No uno mismo!

Por lo menos no lo que uno cree que quiere para componer la fotografía.

En el campo de la fotografía la composición de un tema es un asunto controvertido con unas pocas reglas paradigmáticas que ofrecen resultados reconocidos: las reglas fotográficas de la composición.

Como fórmula para hacer buenas fotos.

  • Tema centrado o no centrado
  • las reglas de los tercios (1/3-2/3)
  • La regla de oro
  • Primer plano o segundo plano nítido o difuso
  • Macro fotografía técnica para acercarse muuuucho a los detalles que no solemos ver con la vista natural
  • Siguiendo las líneas y curvas con la cámara: inclinación
  • ¡O echar las reglas por la borda y hacer lo que quiero!
  • Y muchas más

Pero quiero indicar algo al respecto: todo lo precedente es realmente una aplicación sin originalidad. ¡Y hay que conquistar todas las reglas!

Entonces ¿por qué estas reglas?

Sencillamente porque tenemos un anhelo profundo por la belleza, un anhelo profundo por sentirnos tocados por la belleza y para expresar la belleza. Más allá de lo que podemos expresar en el lenguaje consensuado.

Sencillamente porque es difícil mantenernos con lo inexplicable, mantenernos con la experiencia de la belleza inexplicable. Así que buscamos la referencia, algo a lo que aferrarnos.

Las reglas nos ofrecen un asidero. Este planteamiento poda la magia del brote.

Se razona y se pierde el significado inexplicable al acumular reglas para analizar el proceso creativo y sujetarnos y aplicar las reglas.

En cuanto aparece una obra de arte y nos sentimos tocados por su belleza inexplicable, nos inunda desde hace mucho tiempo la tendencia de imaginarse por qué y cómo el artista ha manifestado la creación. Aunque el artista haya escrito sobre la forma de creación.

La fotografía como arte y expresión ha progresado rápidamente desde que se inventó. Y la belleza y sorpresa de este medio tiende a producir agitación que es sólo una velocidad alta de pensamientos desde la persepctiva contemplativa.

La fotografía es la más directa y más directa de todas las disciplinas artísticas.

Sólo implica apretar el botón y ya hay resultado. Aparentemente no hay mucho tiempo para reflexionar durante el proceso creativo.  La práctica de la fotografía necesita una mente calma y estable, además de pasión y creatividad, quizás en mayor medida que cualquier otra disciplina artística.

Edward Weston
Es el primer fotógrafo que exploró la percepción visual pura de forma consecuente durante años y más adelante en su vida. Independiente de las modas y de lo que hacían sus colegas fotógrafos. También fue la inspiración principal y el co-fundador del grupo fotográfico F/64 que fue una rama del grupo fotográfico de poca duración denominado «Fotografía directa», que inición Paul Strand. Ambos grupos surgieron a partir de y como reacción a la corriente principal de fotografía, «el pictorialismo». F/64 destacaba la fotografía pura, las imágenes nítidas, la profundidad máxima de campo y su objetivo era usar el medio de la fotografía sin manipulación y mantenerse independiente de los pensamientos del arte ideológico y de las estéticas artísticas de cualquier época.   F/64 es la fotografía pura, la profundidad de campo máxima. Esta idea de pureza se convertiría en la base del trabajo de Weston durante el resto de su vida.

«La cámara se debe usar para grabar una vida, para ofrecer la sustancia misma y la personificación de la cosa misma, ya sea acero pulido o carne palpitante».

Edward Weston empezó sencillamente a partir de 1922 a explorar pimientos redondos, conchas, arena, desnudos y paisajes. Era la exploración de la «eso-idad», del ser de todo tipo de temas. Exploró las cosas como son. Sin proyección conceptuales y sin usar la imaginación conceptual (aleatoria).

ADe esta exploración surgió su descubrimiento sobre la composición:

Edward Weston

«La composición es la forma más fuerte de ver»

¿Cómo componemos a partir de nuestra unicidad inherente?
¿A partir de nuestra propia experiencia inexplicable de la belleza? ¿Sin reglas de composición? ¿A partir de la visión clara?

Consultar las reglas de composción antes de hacer una foto es un poco como consultar la ley de la gravedad antes de ir a pasear –  Edward Weston

Composición
Desde la perspectiva de la práctica de miksang, la fotografía contemplativa, la composición es un aspecto relativamente sencillo en el mundo de la forma y las apariencias. La composición no necesita trabajo duro ni manipulación.

La única razón por la que resultaría difícil la composición es porque no nos resulta fácil mantenernos sencillamente con la experiencia de ver.

Dejamos sencillamente que el tema o la situación decida la composición.

Porque la composición es la forma más fuerte de ver
En el momento en que vemos algo de pronto, vívido, directo y sin prejuicios, experimentamos un relámpago de percepción. Se trata de la experiencia inmediata de ver directamente. Experimentamos ver directamente y reconocemos esta frescura, la resonancia inmediata de ver algo de pronto.

Aquí y ahora se compone la composición, por ver de forma directa y vívida, por algo del mundo cotidiano que nos rsuena, ¡antes de que comience el proceso de pensar, antes de conceptualizar!

Nosotros mismos vemos ya la composición.

Mantenerse en calma
Ahora tenemos que mantenernos en calma y centrados. Y abandonar lo que nos gustaría que ocurriese a continuación, como procurar que la foto se ajuste a nuestras preferencias.

Nos mantenemos en calma. Reconocemos lo que hemos visto y ahora confiamos en que lo que hemos visto en el primer momento de la experiencia es ver de forma pura y sin prejuicios.

La parte curiosa
es dejar que descanse el flujo de pensamientos, dejar que pase, ignorar la respuesta de nuestro pensamiento. Sin embargo, para evitar que esto se convierta en una lucha, reconocemos los pensamientos que surgen pero regresamos sencillamente y de golpe a la confianza en lo que hemos visto. Y conectamos con eso de todo corazón.

Queremos
Se acaba la experiencia de ver en cuanto pensamos lo que queremos.

Nos alejamos de la experiencia directa. Nos alejamos de la atención en esa forma de ver directa y vívida. Nos alejamos de la atención de lo que el tema en sí nos muestra. Nos alejamos de sentirnos tocados. Movemos la atención hacia el pensar cómo debería ser la foto.

Pensando super rápido
Pensamos en trance super rápido en todas las fotos que vimos una vez y nos gustaron tanto. Las almacenamos en la base de datos interna de los recuerdos. Y la abrimos ahora. Lo siguiente es que vamos a reproducir lo que vimos una vez y nos gustó. Lo combinamos con: las reglas forográficas para hacer fotos de éxito.

Todo esto ocurre en una fracción de segundo. Desde una percepción visual pura y sin filtros hasta una composición conceptual construida de lo que queremos. Esto último implica algo de trabajo; todas esas veces lo tenemos que reconstruir, repasar la base de datos de los recuerdos y aplicar las reglas externas.

Nada original 
Desde la perspectiva del miksang el enfoque de reproducción no es nada original. De hecho sólo consiste en repetir lo que ya ha fotografiado otra persona. Al cambiar la atención desde la visión a través de la percepción hasta el pensamiento conceptual, se pasa a crear una foto que uno cree que ya ha visto alguna vez en algún sitio. Probablemente inconsciencia alta.

Uno no experimenta realmente su percepción visual personal.

Es poco probable que surjan imágenes personales al cambiar la atención tan rápidamente y dejar de usar la creatividad.

  No puede haber una visión fresca cuando se fuerza el tema para que encaje en patrones preconcebidos. Seguir las reglas de la composición sólo puede llevar a una repetición tediosa de clichés pictóricos. Edward Weston

Al practicar la fotografía contemplativa expresamos eimpre su resonancia personal, manteniéndonos fieles al relámpago de percepción. O si nos desviamos hacia la conceptualización, sabemos que podemos regresar a la frescura.

¡Sencillamente porque es muy alegre! Experimentamos el contacto, sentirnos conectados.
Más allá de lo explicable, lo inexplicable pero con lo palpable de sentirnos tocados.

Fotografiamos de forma pura.

¿Por qué siguió Edward Weston su exploración y expresión contra todas las corrientes fotográficas existentes? ¿Por que sigue siendo fuente de inspiración?

Sin reglas pero con método
Hay una composición natural a nuestro alrededor, en la naturaleza, en el universo y hay una resonancia natural entre nosotros y esta composición natural. Las «reglas» para hacer fotos con éxito son a menudo resúmenes lógicos y explicaciones de lo que ya ocurre. Muy seriamente.

En miksang fotografiamos las percepciones visuales con ayuda de un planteamiento metódico.

¿Qué?

No, no se trata de reglas sino de un método diseñado para ayudarte a entender el mirar y ver a través de la percepción. Este método está diseñado para experimentar el ver y mirar libremente y lo puede aplicar cualquiera. Aplicar este método no implica conseguir resultados fijos.

Siempre se basa en la experiencia hasta el último resultado, la foto. Al final las fotos copian la experiencia de ver o no ver claramente.

Comprender lo que se ve a través de la percepción ayuda a comprender la experiencia.
Comprender la experiencia te ayuda a comprender lo que ves.

El discernimiento visual
El aspecto crucial del método de miksang es el discernimiento visual. Se aplica el discernimiento visual cada vez que se ve algo que nos resuena y uno se detiene, literalmente, y mira más profundamente para ver realmente.

  • Primero uno se pregunta qué ve
  • ¿Dónde empieza mi percepción visual?
  • ¿Dónde termina mi percepción visual?
  • ¿Es horizontal o vertical?
  • ¿Qué tengo que ajustar en la cámara?

Esto ralentiza el pensamiento super rápido y abre la quietud inherente. ¡Épico!

Y esto hace que nos resulte más fácil conectar plenamente y mantenerse conectado totalmente. Experimentar plenamente la visión a través de la percepción y comprender lo que se ve.

«Nos» ayudamos
Al aplicar el discernimiento visual repetidas veces «nos» ayudamos. «Nos» ayudamos a mantener la atención dirigida hacia la percepción vívida en vez de dejar que la atención vague con otro rumbo.

Estamos listos
Estamos listos para permanecer antes de que empiece el pensamiento super rápido, antes de que entren las nubes de pensamientos y las asociaciones.
Estamos listos para soltar en medio de todo.

Estamos listos para permanecer en la experiencia de ver directamente, sin saber. De pronto, surgiendo de la nada.

Surgir de la «nada»
Las percepciones frescas surgen de la nada. Sin embargo esta «nada» no es más que lo que ya está presente en el espacio abierto entre los pensamientos, es la presencia entre los pensamientos, es la presencia en la que surgen los pensamientos. Éste es el lugar interior y alrededor de nosotros que está inherentemente despierto y siempre consciente. Desde este espacio y dentro de él vemos, conectamos, jugamos, bailamos, hacemos fotos.
Desde este espacio, esta presencia, nos expresamos auténticamente, con elegancia y confianza.

Se disuelven las nubes de pensamientos, preocupaciones y asociaciones.

Amanecen infinitas percepciones que ya están ahí todo el tiempo para que las veamos. Una cada vez.
Este se llama magia ordinaria. La magia de mirar despierto, de ver despierto y sentirse tocado.

Ver con fuerza
Ahora tomamos la cámara y hacemos una foto. Apretamos el disparador.
Y soltamos. No desde una sensación de lucha sino de relajación.
Expresamos la experiencia de ver ver vívida y sentidamente. ¡Libre y jovial!

Descubrimos el campo infinito de la resonancia personal de la percepción frente a las cosas del mundo cotidiano.
Tal como son. Con belleza inherente.

Donde no se necesitan reglas de composición.

Lo que se necesita es ver con fuerza.