Sin ninguna expectativa

Un domingo ventoso. De algún modo demasiado frío y lloviznando, estoy deseando salir.

La promesa de un hermoso paseo está ahí: ahora ya sé que será hermoso, dan igual los elementos, sólo por la experiencia.

Salgo sin ninguna expectativa, con mi cuerpo, mi cámara, bien abrigada, para dar un paseo sin objetivo. Sin planes, sin ninguna expectativa: sorprendida de lo que haya que ver. Sin planes, sin objetivo = sin tener ideas preconcebidas sobre lo que experimentaré, sin ninguna expectativa de lo que podría ver y sin ninguna expectativa sobre lo que veré ni lo que fotografiaré.

Sólo hay algo malo sobre el mal tiempo, que es ir mal abrigada y, por lo tanto, experimentar algún tipo de sufrimiento por el frío.

El único punto de referencia es que regresaré a casa dentro de unas horas.

En casa: arena en los zapatos, aire fresco en el pelo, aire fresco en los pulmones y algún encuentro en mi camino a ningún sitio. Y además… haber experimentado estos momentos siempre inesperados de no saber dónde ir.
Entonces sigo sencillamente al viento, porque me divierte.
Sin tener idea de lo que hay ahí, combinada con las experiencias de encuentros inesperados llenos de sorpresas.

Una aventura sensorial de la magia ordinaria dominical.
Abundancia deliciosa: momentos de sentirme conectada y una alegría profunda y ¡expresar algunos momentos de ésos con mi cámara!

©Hèlen A Vink, Zandvoort (Países Bajos), 28 de marzo de 2015