Ver algo nuevo no es una cualidad especial

Ver algo nuevo no es una cualidad especial

Es algo natural porque es una característica inherente: nacemos con ella. 

Con el tiempo, sencillamente nos olvidamos de que ya podemos ver cosas nuevas y, de hecho, lo hacemos a diria. Experimentamos muchos momentos de vr algo nuevo porque ocurre todo el tiempo y no podemos imponer que se detenga.  No reconocemos esos momentos y más, como unos pocos de vez en cuando. O los ignoramos con constancia rigurosa. O nos volvemos bunos razonando (el sentimiento de) esos momentos de percepción de lo nuevo.

Con el tiempo… sencillamente mejoramos el pensamiento.

                                                   Siempre tenemos la atención en otro sitio

Siempre tenemos la atención en otro sitio y siempre se va a otro sitio. La atención es como un niño curioso, va donde hay movimiento, donde hay más emoción. Entrenamos la atención para convertir en hábito centrarnos en pensar y entretenernos e involucraenos en nubes de pensamientos. La mayor parte al azar y a veces centrados.

                                                                                          Pensar está muy a mano


Pensar como característica de la mente es útil y necesario. Para encargar una comida, ir al supermercado y saber qué hay que comprar para cocinar, construir una casa, mantener una reunión, etc.

Pero pensar demasiado nos agota y empezamos a sentirnos abrumados. Y empezamos a pensar en que nos sentimos abrumados en vez de poner la atención en el sentimiento y dejar que aparezca el saber intuitivo de lo que necesitamos o lo que es necesario. El azar del rumbo o del sujeto al que prestamos atención es bastante fácil de rastrear por no ser azar. Implica cierto esfuerzo ¡pero resulta divertido cuando se ve y se siente el resultado de la atención más centrada y controlada!

                                                                                                          Ver algo nuevo, a cada instante

Siempre podemos en cada instante ver algo nuevo. Está así de cerca. ¿Y cómo lo hacemos?

                                                                                                                                            La mente: pensar frente a ver

Cuando hablamos de la mente solemos referirnos a la mente que piensa. Se trata de un aspecto muy activo de la mente y hemos entrenado muy bien la parte pensante de la mente ¡así que está super activa! Más allá de nuestro control.

Espacio abierto

Es otro aspecto destacado de la mente.

                                                                                                                                 Espacio y relajación

Relaja la mente cargada un paseo por el bosque, por la playa, mientras nos ocupamos de la huerta, corremos o hacemos cualquier actividad deportiva. Y con esto se ofrece espacio automáticamente al espacio interior.

No consiste tanto en entrenar la mente sino en relajarla, en relajar el propio cuerpo y la mente activa que razona. También esto abre los sentidos de oir, oler, saborear, tocar y ver.

                                                                                                                Descender de la cabeza al corazón

  • Los ojos y la cámara se convierten en instrumentos para alinear el corazón y la mente. Practicamos reconociendo momentos de ver de nuevo y con el corazón. ¡También practicamos con el hecho de que confiar en esos momentos merece todo el esfuerzo de volver a dirigir la atención!
  • Exploramos visual y perceptivamente nuestro entorno directo, nos mantenemos con lo que ya han visto los ojos y el corazón porque se descarta con demasiada frecuencia razonando o se deja de lado por la velocidad de la mente pensante.
  • En «Ver desde el corazón» somos sencillos. empezamos entrenándonos en apoyarnos en el espacio abierto de la mente. Entrenarse en este caso significa que hacemos descender la atención desde pensar  hasta el espacio abierto interior. Y desde este espacio abierto interior nos enraizamos en el corazón. Naturalmente el espacio del saber  intuitivo se abre, sencillamente porque siempre está ya esperando el encuentro.
  • Ver de nuevo está conectado naturalmente al saber intuitivo, siempre esperando ya el encuentro. Como un niño dispuesto a jugar y divertirse: no es un talento especial.

©Hèlen A Vink, 5 de abril de 2016

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