Vista desde mi dormitorio

Hay un par de vistas en mi entorno inmediato a las que presto atención conscientemente. Y a las que regreso constantemente, porque están ahí sencillamente y son fáciles de ver.

Una es la vista desde mi dormitorio, como se observa aquí arriva.

Regresar al mismo lugar con atención deliberada y expresar un asunto o situación con disciplina creativa se llama «motivo».  En el impresionismo, que resulta muy cercano a la fotografía contemplativa miksang por su mirada directa y la expresión creativa de ver las cosas como son, se practicaba a menudo un motivo y, a menudo, con la naturaleza. 

  • Para experimentar la mirada profunda y una relación más profunda con lo-que-es y con uno mismo.
  • Para despertar.
  • Para descubrir la alegría y la belleza y magia infinitas de la vida cotidiana tal como es.

Motivo 1
Abro las cortinas todas las mañanas. Y siempre invierto algo o mucho tiempo para incorporar el tema en mi percepción visual. Con poco o mucho tiempo, con atención consciente, el tiempo suficiente para verlo realmente, reljarme con ello y disfrutar: de lo que siempre es distinto.

A veces se trata de nubes espectaculares y otras veces más superficies planas de azul y blanco y gris, o niebla, o sencillamente la lisura gris. Siempre diferente. A veces conmovida porque siempre está ahí.

Un motivo; esto significa una visión en la que invierto mi atención consciente, a todas las circunstancias cambiantes y permanentes, un año tras otro, a lo largo de todas las estaciones.

Para mí no existe un paisaje por sí mismo puesto que su apariencia cambia a cada instante, pero la atmósfera de alrededor le da vida: la luz y el aire que varían continuamente. Para mí sólo al atmósfera de alrededor es lo que da verdadero valor a los temas. C. M.

El pintor francés Claude Monet pintó muchos motivos durante su vida. Un día notó que, según pasaba el día, la luz había cambiado su tema tal como lo había empezado a pintar por la mañana, y comenzó una segunda tela. Esta primera experiencia condujo a muchos motivos; regresó al mismo tema/vista con regularidad en circunstancias variadas de tiempo y luz y estaciones.

Pensé que dos telas serían suficientes, una para el tiempo soso, otra para un día de sol, pero en seguida empecé a observar el momento soleado en que cambiaba la luz y las dos telas no fueron suficientes para representar una impresión verdadera de la naturaleza.  C. M.

Su pasión por la percepción
Mucha gente conoce a Monet como el pintar fantástico de lotos. El motivo principal en sus últimos años de vida. Es menos conocido que tenía un interés entusiasta en la percepción sin prejuicios, en su relación personal con el momento, con el instante del ahora. Se entrenaba de esta manera: como le gustaba beber vino pedía que le sirvieran la botella sin etiqueta, de modo que carecía de concomiento previo y así creaba la ocasión de experimentar la bebida de forma abierta, de experimentar el sabor pleno sin filtro.

Una nemotecnia visual
Abrir las cortinas no sólo se ha convertido en un tema para un motivo de hacer fotos sino que el acto en sí se ha vuelto nemotécnico: un recordatorio para notar en un estado despierto consciente de ser, disfrutando lo que está ahí sin saber lo que está ahí, sin el filtro de cómo me gustaría verlo, más allá de mi aburrimiento, más allá de mi ambición fotográfica. En la naturaleza expansiva y rica de la percepción y gratitud puras.

Sin darlo por supuesto ‘porque lo veo siempre’, sino que lo que ocurre es que, cuando hay velocidad, ya está formado un juicio tan rápido que ni siquiera lo noto y por eso no miro más, o estoy tan sumergida en pensamientos que ni siquiera noto nada en absoluto, o estoy sencillamente inmersa en un asunto o en en preocupaciones y entretanto me arreglo para llevarme del punto A al B. 

Motivo 2
En el pasillo exterior del edificio de apartamentos donde vivo, que recorro arriba y abajo muchas veces a diario:

Motivo 3
En una curva camino del paseo de la playa:

La misma vista como práctica divertida visual y perceptivamente:

  • desinhibida
  • sin prejucios
  • sin ponerle nombre ni etiquetarlo
  • sin querer cambiarlo
  • sin asociarlo

realmente veo la vista. Como si fuera la primera vez, todas las veces.

Relacionarme con lo-que-es, tal como es, en el instante, todo el tiempo. A base de valorar la misma vista, el mismo tema, una y otra vez se abren por completo la belleza, la vivacidad y la magia del mundo cotidiano.

Para completar la experiencia y adentrarme plenamente en la alegría de ver despierta y clara, entrenándome para sser capaz más capaz de mirar y ver despierta, saco la cámara de la funda y hago una foto.

©Hèlen A Vink, 2011 - 2016 Zandvoort